Son innumerables las veces que me han preguntado: "y cómo te va haciendo rock en una sociedad netamente machista?"; a lo que buenamente he respondido: "nada mal".
Recuerdo cuando era niña y lo único que escuchaba era rock. En especial todo lo que se le ocurría escuchar a mi hermano o a mi tío. Crecí rodeada de hombres, menores y mayores que yo, por ende me adapté a los partiditos de fútbol, la pirotecnia improvisada, las bicicleteadas en el parque, las carreras de carritos a control remoto en circuitos hechos por nosotros, las trasnochadas de video juegos y cualquier acción que ensucie mis manos y raspe mis rodillas. Me adapté y fui feliz.
No sabía de muñecas, zapatitos de tacón, maquillaje, ni tacitas de té. Sólo sabía de rock y aventura.
Apenas tuve la oportunidad de poner mis manos en una guitarra, la primera canción que aprendí fue One de Metallica. Era una guitarra española, de una madera dulce y reverberante, con cuerdas que quizás nunca fueron nuevas pero que aún conservaban su brillo. Me enamoré y desde ese momento no dejé de tocar.
Mi entorno sabía que yo cantaba, pero nadie le prestó atención a mis ganas de guitarrear un buen rocanrrol.
Fui ganando un poco de "aceptación" de parte de mis amigos, cuando armé mi banda. Sin embargo me seguían llamando para hacer coros o cantar canciones de otras bandas.
Esto siempre me pareció increíble. Formar parte pequeña de una buena banda de rock de amigos me hacía sentir bien, me llenaba de energía y me daba el impulso para empezar a conseguir logros con mi propia banda.
Pero hasta cuándo? Hasta cuándo me conformaría con esperar a que me llamen para hacer coros, sólo por ganar la oportunidad de aparecer en la escena rockera local? Nunca más.
Lima es dura. Es competitiva, traicionera, chismosa y muchas veces falsa. Lima juega sucio cuando juega sólo para ella. Añadirle a esto una gran cantidad de desconfianza y cero fe en lo que tú puedes aportar, sólo por ser mujer... no se si sentirme desalentada o rabiosa. Felizmente ninguno de los dos está en mis planes y lo que hago es amar más lo que hago, ser auténtica y nunca tirar la toalla.
Lo que actualmente me llama la atención es que hay más mujeres en escena. Si bien aún no he tenido el gusto de escuchar una mujer verdaderamente rockera, en alma y esencia, me siento contenta de ver cada vez más mujeres on stage.
Pero no puedo evitar sentir que hay un costo (para mi absurdo) de "muestra" en cuanto a nuestras artistas jóvenes nacionales. Como siempre evito generalizar, pero me sorprende el número.
Qué tan lejos necesita ir una mujer para que pueda ser tomada en cuenta en este medio musical?
Para mi está clarísimo que si no muestras algo más que tu talento musical, tu carrera va a tomar tal vez años en estar bajo el ojo público.
Me parece lamentable ver como a veces es necesario convertirte en un personaje mediático para que después de todos los escándalos y las noticias innecesarias, tu arte pueda ser conocido. En algunos casos ni siquiera el arte llega a conocerse.
"La carne vende", es algo que he escuchado muchas veces y que francamente me HORRORIZA. No soy ninguna mojigata, pero le tengo un respeto exagerado a mi música, mi esencia, honor y por supuesto al de los demás. Por eso me apena tanto ver chicas semidesnudas intentando llamar la atención por ese lado para poner un poco el foco hacia ellas.
Por eso yo prefiero ser under, pasar desapercibida, ser escuchada por pocos y respetada y si no te gusta que no me calatee, tienes varias más para elegir.
Mientras tanto, machito peruano, la cocina no es mi lugar; el escenario, mi telecaster y mucho rocanrrol sí lo son.
Canción de cierre: Bad Reputation - Joan Jett