domingo, 13 de julio de 2008

La verdad exagerada

Soy Pamela Llosa y llevo 22 años sin entender que demonios hago aquí.
Si bien tuve una niñez llena de momentos felices y pensamientos extraordinarios, lo que pasa ahora no es más que una desesperante cuenta regresiva.
Yo no se en qué momento mi entorno empezó a moldear mi inocente y alegre condición de niña buena (ja), para convertirme en una egoista sin escrúpulos. Tal vez fue el colegio o tal vez fui yo y mi percepción de lo que era el mundo y lo que debía ser dentro de este. No siempre le echo la culpa a alguien más. Lo hacía bastante antes pero ya no; yo se que el culpable de todo lo que a uno le pasa es justamente uno mismo. Trabalenguas.

Soy profesional en pesimismo y tengo un master en baja autoestima; por qué?, porque nunca supe bien quien era. Siempre tuve esta percepción errada de lo que valía y se me hizo dificil ponerme un precio alto. O ponerme un precio simplemente.
Siempre le dije a la gente lo que quería escuchar porque temía caer pesada o no adaptarme. Vivía una mentira, sutil a veces no sutil, pero la vivía.
El cambio de cualquier tipo me daba pánico y muchas veces por no cambiar nada de mi vida me perdí de muchas buenas oportunidades y hasta hice mucho daño a gente que quiero.

Soy manipulable y débil. Me es muy difícil decir No (a cosas que no me dañan físicamente), porque pienso que a largo plazo me libraré de alguna forma y que no le hago daño a nadie. Totalmente equivocada. Siempre viví equivocada.

Floja, desinteresada, fría, despreocupada, irracional, irresponsable, inconstante, eran algunas de mis medallas personales mejor conservadas. Aun faltan algunas pero creo que con estas principales ya lo entendieron todo.

Cómo alguien como yo puede salir de su cama todas las mañanas y vivir como si nada? Porque todos los días voy a cambiar. Siempre me despierto y pienso que las cosas van a cambiar porque ya es hora de que cambie mi actitud. Obvio a la media hora después de la ducha las ideas se me secaban con el pelo y olvidaba todo, hasta mi billetera.

Hasta que toqué fondo, como era de esperarse. Hice mucho daño, muchísimo, no solo a mi sino a gente que quiero muchísimo y que es muy valiosa para mi. Gente que quería tener a mi lado siempre. Gente que ya no quiere estar aqui conmigo.
Es lamentable que haya tenido que llegar a este extremo para despejar mi cabeza, mis ojos y actuar como una persona racional, madura.
Cambié y es curioso como todo fue arreglándose solo. De todos esos defectos solo queda un recuerdo amargo de lo que pude ser y mientras tanto voy coleccionando virtudes y alimentando mi fuerza.

Pero no todo viene fácil. Gané mucho ahora pero perdí lo más importante que tenía y hasta ahora no logro perdonarme por eso.
Se supone que el tiempo aclarará las cosas. Lo único que me queda es tener paciencia.

Después de 22 años, casi a la puerta de los 23, logro entender qué hago aquí. Mi fortaleza está en saberme capaz de hacer todo lo que quiero y de amar incondicionalmente, a mi, a mi familia y a quien elija mi corazón amar.

Pero aun ando en construcción, todo es un proceso. Soy otra persona y se que con el tiempo todo va a ser mejor aún.
Hubiera empezado esta entrada con un "Querido diario..." no? Pathetic.



Canción de cierre: True love waits - Radiohead

No hay comentarios: